Importante:
La presente publicación es una transcripción textual de un video youtube que lo puedes ver en el canal oficial de «Aprendemos juntos» 🚀 y de paso si lo deseas te suscribes.
Palabras clave:
(Transcrito con la tecnología de TurboScribe.ai.)
Marcel Proust decía:
Álex Rovira es el autor del éxito superventas `La Brújula Interior´, traducido a nueve idiomas y con más de 500.000 ejemplares vendidos en todo el mundo. También es co-autor del libro `La Buena Suerte´, un éxito sin precedentes en la literatura de no ficción española, con cerca de cuatro millones de copias vendidas, que fue elegido mejor libro del año en Japón en 2004. En sus reflexiones, Rovira aborda tanto cuestiones relacionadas con la psicología y el desarrollo personal, como con la creatividad, la motivación y la transformación interior. Por su carácter inspirador, es colaborador habitual en diversos medios de comunicación y un ponente muy demandado, tanto en la esfera nacional como internacional.
A continuación la transcripción del video:
Creo que era Marcel Proust que tenía un aforismo maravilloso que decía:
Me gusta mucho una frase de Virgilio, el poeta latino, que reza:
Yo creo que hay una diferencia enorme entre saber y creer. Todo el mundo sabemos que nos tenemos que morir, pero casi nadie se lo cree. Y quien se lo cree, porque le ha tocado la muerte cuando no toca y como no toca, vive la vida de una manera muy distinta. Por eso me gusta mucho esta frase de Virgilio:
Y luego, hay una de Edison que dice:
Y eso también implica necesariamente al universo de la educación. Podemos mejorar la educación, podemos hacer un universo mejor.
Se habla mucho en el aprendizaje de la cultura del esfuerzo, pero creo que es un grave error, porque el esfuerzo, en sí mismo, solo el esfuerzo, no es un valor final, es un valor instrumental. El esfuerzo es un instrumento, tú te esfuerzas, pero ¿para qué? Para lograr. Para realizar.
Creo que, como clave de aprendizaje, estaría el entusiasmo, la pasión, el esfuerzo, pero el esfuerzo combinado con algo fundamental, que es la alegría y el reconocimiento.
Bonita palabra, reconocimiento, porque no implica solo valorización del otro, sino "reconocer", volvernos a conocer continuamente, liberándonos de prejuicios, de imágenes proyectadas. ¿Qué tienen los equipos de alto rendimiento que funcionan a nivel deportivo, a nivel incluso de organizaciones humanas, de empresas? Tienen tres cosas:
● En primer lugar, se respetan, sin respeto no hay nada. En el aprendizaje es lo mismo, hay que respetar a la persona que está aprendiendo.
● Segundo, la admiración. La admiración es fundamental porque pone en marcha el mecanismo de aprendizaje por imitación. Yo cuando admiro a alguien le quiero imitar, inconscientemente tiendo a incorporar su lenguaje, sus gestos…
● Y la tercera variable fundamental es que haya un afecto profundo. Y, sobre todo, dejar de proyectar.
Es decir, cuestionarnos en qué medida ese niño hace esa actividad deportiva porque nosotros queríamos ser un gran futbolista.
¿Estás teniendo en cuenta a ese ser humano único y excepcional, o estás haciendo que compense tus faltas? La pregunta que tendríamos que hacernos muchas veces es: ¿Qué es lo que tengo que aceptar? Que mi hijo no es como yo, que quiere otras cosas. Pues qué bien, cuánto puedo aprender de ella o de él.
Hablamos poco del amor como la energía de la confianza, del vínculo de calidad, la energía del compromiso, la energía de la transformación, la energía del diálogo, la energía que, realmente... llámale "energía", llámale, por supuesto, "emoción" que nos une.Y creo que, realmente, no puede haber un aprendizaje radical sin un amor radical.